Un tema que para mi es importante comentar, es el de las corridas de toros; éstas, son un espectáculo egoísta y absurdo que consta de tres actos, y que escenifica la falsa superioridad y la fascinación enfermiza con la sangre y la carne de la que se alimentan, contra toda lógica y ética, quienes creen tener el derecho de disponer a su antojo de la vida de otros seres sensibles, castigando, manipulando y traicionando con arpones y picas afiladas, hasta que muere, asfixiado o ahogado en su propia sangre con los pulmones destrozados por la espada del matador, o apuntillado con un puñal con el que intentan seccionarle la médula espinal. Y llegando incluso a justificar y trivializar la muerte del toro como arte y deporte.
Esto no lo considero un deporte y mucho menos un arte, esto es una práctica de crueldad e irracionalidad. Y no hay nada tan patético como una multitud de espectadores inmóviles presenciando con entusiasmo el enfrentamiento desigual entre un noble toro y un matón desequilibrado destrozando a un animal inocente que no entiende la razón de su dolor.
Si nuestros alimentos son nuestra medicina, también pueden permitirnos redefinir el significado de lo que llamamos diversión y aprender a apreciar los alimentos obtenidos sin violencia ni crueldad.Además, la venta de la carne sacada de esta masacre taurina, es a costa de que se ignore o se desee ignorar la liberación de toxinas producida por el estrés de las víctimas y las enfermedades habituales relacionadas con su consumo.
Si nuestros alimentos son nuestra medicina, también pueden permitirnos redefinir el significado de lo que llamamos diversión y aprender a apreciar los alimentos obtenidos sin violencia ni crueldad.Además, la venta de la carne sacada de esta masacre taurina, es a costa de que se ignore o se desee ignorar la liberación de toxinas producida por el estrés de las víctimas y las enfermedades habituales relacionadas con su consumo.
Las corridas de toros fomentan el desprecio hacia los animales y la insolidaridad entre los ciudadanos, acostumbrados a permanecer impasibles ante el linchamiento de un ser vivo. Dado también el caso en otros “deportes” como la matanza de focas o peleas de gallos.
Si realmente somos seres compasivos, cada uno de nosotros debemos ser parte de la solución, de no participar en el dolor de los animales y de pedir la abolición de este tipo de “deportes” y de toda su simbología supremacista que hace una fiesta del dolor que no tiene lugar en una sociedad que se autodefine como moderna, democrática y solidaria.